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Jugar con los espacios para un emocionante jardín inglés

Jugar con los espacios para un emocionante jardín inglés

La palabra clave de un jardín inglés es libertad: ya sea en la ciudad, en un chalé o en un espacio verde de un complejo turístico, este tipo de jardín se caracteriza por la ausencia de simetrías y de manierismo arquitectónico.

En un jardín inglés el verde crece incontaminado, dando vida a un lugar perfecto para regenerarse y donde gozar de los beneficios de la vida al aire libre: espacioso, sorprendente y exuberante, capaz de despertar emociones por la combinación de estilos donde es posible sumergirse.

Los amantes de la naturaleza se sentirán muy a gusto en estos espacios donde las plantas trepadoras se encuentran con rocas y caminos en el verde, árboles y espejos de agua crean juegos de luces y senderos de guijarros serpentean entres los arbustos.

Veamos juntos las principales características de un jardín inglés, para descubrir luego cómo realizarlo en nuestro espacio exterior.

¿Cómo nace el jardín inglés?

Este estilo de jardinería nace en el siglo XIX, en pleno Romanticismo, en Reino Unido. El Romanticismo es un movimiento que promueve el concepto de libertad como modo de expresión del ser humano, con un papel predominante sobre todas las artes. Pintura, literatura y arquitectura, según la filosofía de este movimiento, permiten al hombre incorporarse a la naturaleza e instaurar con la misma una relación plena de emociones, instintos creativos, secretos y narraciones.

Nace así la forma de la jardinería que luego se conocerá como jardín inglés, en contraposición con lo que - hasta ese momento - había sido el jardín a la italiana, constituido, en cambio, por simetrías, proporciones, estudios arquitectónicos clásicos, construcciones regulares y recorridos preestablecidos.

Si hasta el siglo XVIII los jardines de los chales nobiliarios eran principalmente jardines a la italiana, el jardín inglés adquiere rápidamente gran relevancia: en particular, en Italia, son famosos el del Palacio Real de Caserta y el Parque Jardín Sigurtà en Valeggio sul Mincio.

Ahora veamos qué no puede faltar en un contexto de este tipo.

Jardín inglés: ¿cómo realizarlo?

A pesar de los elementos de sorpresa y espontaneidad que lo caracterizan, el jardín inglés es, de todos modos, el resultado de un proyecto meticuloso, desarrollado con el objetivo de despertar emociones diferentes para quien lo recorre. A continuación, algunos consejos útiles.

Espacios abiertos y espacios cerrados

Para valorizar al máximo este estilo y las características que lo hacen único, es posible alternar espacios abiertos, si es posible panorámicos, realizados con praderas y pequeñas colinas, con espacios cerrados, donde las frondas de los árboles se entrecruzan hasta crear zonas boscosas. Quedan muy bien también las grutas de piedras pequeñas y construcciones arquitectónicas que mezclan, por ejemplo, estilo neoclásico, moderno y barroco.

Plantas, praderas y flores

La elección del verde en este caso debe ser variada: según la superficie a disposición, es posible optar por rosales, setos de alturas diferentes, arbustos de laurel y plantas aromáticas. Un zona con plantas medicinales resulta muy adecuada para un jardín inglés, junto a flores silvestres, como amapolas y violetas, mejor aún si se combinan con macizos de flores o matas de hortensias. De todos modos, siempre es importante elegir la vegetación teniendo en cuenta sus transformaciones durante las estaciones, privilegiando las plantas perennes y trepadoras que crecen y, año tras año, transforman el jardín renovando su belleza.

Juegos de agua y de luz

El elemento agua en un jardín inglés es fundamental: el consejo es pensar en un espejo acuático - natural si la conformación del terreno lo prevé, o artificial - para rodear con hierba y rocas. Como alternativa, si el espacio a disposición es reducido, se puede optar por una fuente, posiblemente con una escultura alegórica, o con acabados de cerámica pintada a mano.

Elementos de madera

En un perfecto jardín inglés, la madera es la gran protagonista de las coberturas para el exterior: se puede optar por una pérgola para cubrir con glicinas, buganvilla o jazmines, cuyos lados pueden estar cerrados. La línea The Materics, por ejemplo, ofrece soluciones que ofrecen la privacidad adecuada y un toque natural al ambiente. Como alternativa, son muy adecuados también los cierres laterales de vidrio, como The Glasses, que dejan la visual abierta al jardín, y al mismo tiempo, aíslan acústicamente y de los agentes atmosféricos. 

El coronamiento de tu espacio exterior en perfecto estilo british es la introducción de una pérgola de madera, como la romántica Pergotenda® 120 de Corradi, a la que se puede incorporar un puente de madera, auténtico o simplemente decorativo. Cualquiera sea su función, creará un paso original y dará el carácter perfecto a tu jardín. 

Crear un jardín inglés significa dar vida a un espacio donde la libertad de expresión se encuentra con la belleza de la naturaleza, y donde la armonía de las formas es el resultado de la presencia simultánea de luz, espacio y colores diferentes.

Corradi puede acompañarte en las mejores elecciones para tu jardín, evaluando juntos cuál es el mejor sistema de cobertura  acorde a tu estilo y a tus exigencias, dando vida a un espacio armónico y personal.

¿Estás listo para participar y emocionarte en tu romántico espacio exterior?