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Pérgolas y geometrías en el jardín italiano

Pérgolas y geometrías en el jardín italiano

Orden, simetría, elegancia: estas son las tres palabras clave del jardín italiano – también llamado “formal” – que desde la antigüedad ha influido profundamente en la historia de la jardinería. De hecho, precisamente en el estilo completamente italiano se inspiran los románticos y elegantes jardines franceses y, por un juego de contrastes, los salvajes jardines ingleses, donde triunfa, por otro lado, la libertad expresiva. 

El estilo italiano es un modelo de espacio exterior que ha sabido imponerse a lo largo de los siglos gracias a sus formas geométricas y lineales, plasmando la naturaleza con elementos arquitectónicos de impacto, que crean un sentido de plácida armonía, induciendo a la contemplación, a la tranquilidad y a la reflexión. 

“Si cerca de la biblioteca tenéis un jardín ya no os faltará de nada”, escribió Cicerón. Los amantes del orden y del rigor adorarán pasear por estos espacios, donde las estatuas, las pérgolas, los espejos de agua, la sugestiva topiaria y hasta los laberintos se unen para dar vida a algo único y sorprendente. Descubramos juntos cómo realizar un jardín a la italiana también en nuestro espacio exterior y cuáles son todas sus características.

Jardín italiano, una historia antigua

Este modelo paisajístico – de la manera en la que lo vemos hoy – nace en época de renacimiento tardío, pero sus orígenes son aún más antiguos. De hecho, representa la evolución del hortus conclusus, es decir, el jardín medieval propio de los monasterios y de los conventos, que se utilizaba, como sugiere el nombre, exclusivamente para cultivar plantas y árboles para fines alimentarios y medicinales. Por tanto, ninguna función decorativa. 

El concepto de jardín, como lugar de placer y ocio comienza a vislumbrase en el siglo XV, gracias a la división geométrica de los espacios y a la introducción de algunos elementos arquitectónicos de inspiración romana, como columnas, estatuas y fuentes. Si en la Edad Media la palabra clave era utilidad, en el Renacimiento es el binomio belleza y armonía el que dominaba. 

Los primeros jardines que siguen este nuevo estilo se atribuyen históricamente a Niccolò Tribolo, a quien se debe el mérito de haber proyectado joyas paisajísticas y arquitectónicas como los jardines de Bóboli, de Villa Castello y de Villa Corsini, en Florencia. Desde entonces, el espacio exterior se transforma completamente y este estilo se convierte en una tendencia imitada en todo el mundo.

Cómo realizar un jardín italiano: 3 consejos útiles

Si para el jardín provenzal o el inglés se puede dejar algo librado al azar y a la espontaneidad, para el italiano cada detalle debe ser estudiado minuciosamente. Veamos algunos consejos útiles para su proyecto y algunos elementos que no pueden faltar.

Simetría y rigor, el estilo que plasma la naturaleza

Para valorizar al máximo este estilo, es necesario dividir el espacio de manera equilibrada y simétrica, a través del uso de filas de árboles o setos, estatuas o columnas, para obtener un efecto de estabilidad. 

Además, para organizar el espacio no pueden faltar imponentes pérgolas: estos elementos añaden un toque más refinado al conjunto y, al mismo tiempo, se transforman en espacios donde es posible relajarse, al resguardo del sol y rodeados del perfume de las flores, que junto con las infaltables plantas trepadoras envuelven columnas y estructuras. Para crear un encantador locus amoenus, la hiedra siempreviva combina perfectamente con la lavanda, mientras que la vid, debido a los colores estacionales de las hojas, crean una atmósfera sugestiva.

El arte topiaria, una vegetación “controlada”

Si tuviésemos que identificar otro elemento imprescindible del jardín italiano, sin duda es el ars topiaria. Con este término, se define el arte de cortar las plantas para obtener formas precisas, geométricas o antropomorfas: personajes de estilo clásico, animales u otros objetos se transforman en esculturas naturales que decoran el espacio. Para un resultado más duradero, se recomienda elegir las plantas perennes, más adecuadas a la poda gracias a su crecimiento reducido, como por ejemplo el buxus, el ciprés o el taxus. 

Por tanto, los arbustos y setos, pero también los árboles podados correctamente como espalderas, son los elementos principales green del jardín italiano: además de ayudar en la organización de los espacios en partes simétricas, son útiles también para crear otros elementos infaltables, sobre todo para los espacios más grandes, como laberintos o sugestivos recorridos guiados, que alternan praderas bien cuidadas y caminos de grava de colores, o bien auténticos “jardines secretos”, es decir, zonas enteras resguardadas por la vegetación, dedicadas al descanso y momentos compartidos. 

Pero atención al fondo: si el jardín medieval estaba rodeado de cuatro paredes, en el italiano del renacimiento la mirada debería poder vagar libremente por la campiña circundante, o por una naturaleza más “salvaje”, como bosques o extensiones de frutales, en un juego de contrastes con el orden del jardín central, el auténtico corazón palpitante.

Juegos de agua para atenuar la linealidad

Otro elemento peculiar del jardín italiano es el agua que contribuye a atenuar las formas geométricas propias de este estilo exterior y amplifica la percepción del verde. Por tanto, encontramos pequeños lagos artificiales, arroyos, elegantes canales y amplios estanques. Además, son típicas las piscinas de piedra de forma rectangular, con imponentes fuentes de inspiración clásica en el centro para añadir un punto focal en su interior, que capture la mirada. Por último, el elemento acuático además de crear un fondo sonoro relajante, se presta como elemento escenográfico y de impacto: es suficiente pensar en los sugestivos juegos de agua de algunas residencias, como los del Castillo de Venaria, en Piamonte. 

Para concluir, la elegancia, el rigor y la atención al detalle son algunas de las características imprescindibles para realizar un perfecto jardín italiano, donde la armonía de las formas brinda un estado de tranquilidad y bienestar. 

¿Listo para caminar por los caminos de gravas, rodeado de esculturas naturales y columnas de flores?