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El jardín flotante, la nueva tendencia green que da la vuelta al mundo

El jardín flotante, la nueva tendencia green que da la vuelta al mundo

¿Qué es un jardín flotante? Un lugar muy verde que fluctúa: de hecho, aquí las flores y los cultivos se nutren del agua, creando arquitecturas sofisticadas y espectaculares, como terrazas suspendidas y modalidades de riego alternativas y ecosostenibles. Esta tendencia que hoy está dando vida a proyectos de diseño de jardines a nivel internacional, ahonda sus raíces en una de las siete maravillas del mundo: los jardines colgantes de Babilonia, cuya realización se atribuye - según diferentes interpretaciones - al rey Nabucodonosor o a la reina Semíramis.

Afortunadamente, el mundo moderno también ofrece numerosos ejemplos de belleza para admirar y vivir: precisamente por esto, te proponemos un viaje entre algunos sorprendentes jardines flotantes en Europa y en el resto del mundo, para descubrir la forma en la que el hombre ha sabido crear maravillas sobre el agua para solucionar necesidades prácticas, agrícolas y de vivienda.

Los jardines flotantes, una solución innovadora entre modernidad y tradición

Actualmente, las áreas urbanas buscan espacios verdes y la arquitectura sostenible encuentra mayor impulso: entre la soluciones adoptadas, los jardines flotantes permiten dar vida a ambientes naturales, que en algunos casos se pueden vivir y habitar y en otros se utilizan para solucionar problemas relacionados con la agricultura y los cambios climáticos.

A continuación, algunos ejemplos que hemos seleccionado para descubrir diferentes aplicaciones a las que se presta la arquitectura flotante.

París, la ciudad se torna más verde

En París, en 2017, se inauguró el Parc Rives de Sena, un proyecto de recalificación que permite a los parisinos disfrutar de la naturaleza, con zonas destinadas para jardines flotantes a lo largo del Sena. Aquí hay frutales, plantas autóctonas y gramíneas, que permiten que numerosas especies vegetales - y animales - se desarrollen espontáneamente.

Además, el parque dispone de espacios de juego y descanso, áreas para el relax y el desarrollo de eventos, todo con el panorama extraordinario de la Ville Lumière que circunda los márgenes del Sena.

La fábrica flotante, una solución para Róterdam

Si en París la creación de las zonas floating ha mejorado las condiciones de vida de la ciudad, en Holanda ha permitido solucionar parcialmente la problemática del agua en exceso que se acumula debido a la “depresión geográfica”.

En este área específica de Europa, debido a su conformación, el terreno se hunde por debajo del nivel del mar, que a su vez se eleva causando una acumulación de agua que, sumada a la pluvial, provoca problemas de drenaje.

Precisamente por esto, en Róterdam se ha creado la Floating Farm, una granja flotante construida en la zona del puerto, donde toda la producción es sostenible, de km cero y basada en los principios de la economía circular. El agua pluvial también se recoge, filtra y reutiliza para abrevar a los animales, esto permite un drenaje constante que evita acumulaciones.

En Nueva York las plantas y las flores purifican el canal

Uno de los cursos de agua más contaminantes de EE.UU., el Gowanus, se encuentra en Nueva York: nace precisamente aquí el proyecto Grow On Us, experimento green instalado en 2015 en el que se crea una infraestructura flotante que utiliza el proceso de la fitodepuración.

De hecho, en la estructura flotante se han colocado más de treinta tipos de plantas que actúan como auténticas esponjas, absorbiendo y purificando las aguas del Gowanus de las sustancias contaminantes, ofreciendo de esta manera a NYC un poco de aire limpio.

Ciudad de México y Myanmar: el antiguo encanto de los huertos que flotan

Las arquitecturas verdes en París, Róterdam y Nueva York demuestran que también es posible integrar floating gardens en el contexto urbano, ofreciendo soluciones modernas y de vanguardia para hacer frente a necesidades de naturaleza y estructura.

En la Ciudad de México, en cambio, observamos el espectáculo del estilo antiguo que se integra en la modernidad: las Chinampas son espléndidos huertos flotantes proyectados ya en la época de los aztecas - maestros del cultivo en el agua - entre los cuales aún hoy se puede navegar con embarcaciones típicas. Estas islas artificiales actualmente cultivadas describen la historia de un pueblo antiguo y sabio a locales, turistas y admiradores.

Algo similar sucede en el lago Inle en Myanmar, a casi 3000 metros de altitud, circundado de montañas: aproximadamente un cuarto del lago está cubierto de cultivos y criaderos flotantes, protegidos por barreras de cañas y bambú.

Bangladés y Japón: el encuentro entre el hombre y la naturaleza

Lo que se ha realizado entre Japón y Bangladés es tan sorprendente que ha recibido la denominación de “Patrimonio Agrícola Mundial” por la Fao (Food and Agricultural Organization, órgano de la ONU).

En Bangladés hay un sistema de producción agrícola flotante basado en el método hidropónico, mientras que en Japón se crearon mercados de pescado fluviales flotantes: en ambos casos, las soluciones adoptadas permiten cultivos y piscicultura en zonas intransitables, que de lo contrario no serían posibles.

Estos ejemplos describen la forma en la que el hombre, gracias a la arquitectura green flotante, ha sabido crear espacios exuberantes e idóneos para vivir, incluso en condiciones adversas: por lo demás, ¡el agua genera vida!

Descubrir el refinamiento arquitectónico que se oculta detrás de un jardín flotante nos permite imaginar nuevas soluciones para vivir el verde cotidiano, buscando - en perfecto estilo Corradi - un equilibrio armónico entre hombre y naturaleza.

De hecho, estas inspiraciones se pueden aplicar incluso en los espacios exteriores privados, como opción estética o funcional: es el caso de los jardines colgantes, donde las plantas y las flores oscilan casi en un baile revolucionando el concepto clásico de decoración green, para vivir nuestra rutina cotidiana, en espacios originales, versátiles y altamente sostenibles.

De esta manera se establece un diálogo real entre ser humano y naturaleza, en una comunicación basada en el respeto y en la búsqueda de las potencialidades ocultas, las que se revelan cuando el hombre aprende a mirar el verde con amor y respeto.